Cómo hacer un baño de leche en casa

Mezcla leche en polvo o líquida con agua tibia, añade aceites esenciales y remoja por 15-20 minutos para hidratar profundamente la piel.

Los baños de leche son efectivos pero no mágicos—si tu piel está verdaderamente seca, necesitas un dermatólogo, no una bañera llena de lácteos.

  1. Prepara la bañera. Llena la bañera con agua tibia, no caliente. El agua muy caliente puede irritar la piel y contrarrestar los beneficios hidratantes de la leche.
  2. Añade la leche. Incorpora 1-2 tazas de leche en polvo o 2-3 tazas de leche líquida mientras el agua corre. La leche en polvo se disuelve mejor y es más práctica.
  3. Agrega aceites opcionales. Unas gotas de aceite de almendras o lavanda potencian la hidratación. Mezcla bien para distribuir uniformemente los ingredientes.
  4. Remoja y relájate. Permanece en el baño 15-20 minutos máximo. Los ácidos lácticos de la leche exfolian suavemente mientras las proteínas nutren la piel.
  5. Enjuaga ligeramente. Sal y date una ducha rápida con agua tibia para eliminar residuos. Aplica crema hidratante mientras la piel esté húmeda para sellar los beneficios.