Cómo bañarte correctamente para cuidar tu piel

Un baño perfecto para la piel dura máximo 15 minutos con agua tibia, jabón suave y una hidratación inmediata al salir.

Un baño no debería ser una experiencia de spa de dos horas: limpia, hidrata, sal. Tu piel te lo agradecerá más que cualquier ritual elaborado.

  1. Controla la temperatura del agua. El agua debe estar tibia, no caliente. El agua muy caliente elimina los aceites naturales de la piel y la deja tirante y seca. Si puedes mantener la mano cómodamente bajo el chorro, la temperatura es correcta.
  2. Límite de tiempo: 15 minutos máximo. Los baños largos parecen relajantes pero deshidratan la piel. Quince minutos es suficiente para limpiar sin comprometer la barrera natural de humedad. Pon un cronómetro si es necesario.
  3. Elige un limpiador suave. Usa jabones sin sulfatos o aceites de ducha que no alteren el pH natural de tu piel. Los productos muy espumosos suelen ser más agresivos de lo que necesitas.
  4. Sécate con toques suaves. No frotes la piel con la toalla. Da toques suaves para eliminar el exceso de agua, dejando la piel ligeramente húmeda. Esta humedad residual ayuda a que el hidratante penetre mejor.
  5. Hidrata inmediatamente. Aplica crema corporal en los tres minutos posteriores al baño, mientras la piel aún está húmeda. Esto sella la hidratación y mantiene la piel suave durante todo el día.