Cómo hacer un exfoliante corporal en casa
Mezcla azúcar o sal con aceite, aplica en círculos sobre piel húmeda y enjuaga con agua tibia.
Un buen exfoliante no necesita veinte ingredientes exóticos, solo consistencia y la técnica correcta.
- Prepara la mezcla. Combina una taza de azúcar blanco o sal marina con media taza de aceite de coco, oliva o almendras. La textura debe ser como arena húmeda, ni muy seca ni muy aceitosa.
- Prepara tu piel. Date una ducha rápida con agua tibia para abrir los poros y suavizar la piel. No uses jabón todavía, solo agua para humedecer.
- Aplica el exfoliante. Empieza por los pies y sube hacia el corazón con movimientos circulares firmes pero suaves. Dedica más tiempo a codos, rodillas y talones donde la piel es más gruesa.
- Enjuaga completamente. Usa agua tibia para eliminar todo el producto. Termina con agua más fresca para cerrar los poros y activar la circulación.
- Hidrata inmediatamente. Aplica tu crema corporal habitual sobre la piel aún ligeramente húmeda. Tu piel absorberá mejor los productos después de la exfoliación.