Exfoliación corporal con café casero

Mezcla café molido usado con aceite de coco y frota en círculos sobre piel húmeda antes de la ducha.

El café es el exfoliante más honesto que existe: económico, efectivo y huele infinitamente mejor que cualquier scrub de 40 euros que promete milagros.

  1. Prepara la mezcla base. Combina media taza de café molido usado (frío) con 2-3 cucharadas de aceite de coco derretido. El café debe estar completamente seco para evitar que se enmohezca.
  2. Añade textura extra. Incorpora una cucharada de azúcar moreno para mayor exfoliación o miel para suavizar. La consistencia debe ser como arena húmeda que se mantenga unida.
  3. Aplica sobre piel húmeda. En la ducha, con agua tibia, masajea la mezcla en movimientos circulares ascendentes desde los pies. Evita zonas sensibles y heridas abiertas.
  4. Enjuaga completamente. Elimina todo residuo con agua tibia y termina con tu gel habitual si es necesario. La piel debe quedar suave, no rasposa.