Exfoliantes a base de aceite vs. a base de agua
La exfoliación física requiere un vehículo de entrega para suspender el agente abrasivo. El material base dicta cómo el producto interactúa con la superficie de la piel y cómo se enjuaga. Seleccionar entre fórmulas a base de aceite y a base de agua es una cuestión de tipo de piel y preferencia ambiental.
Los exfoliantes a base de aceite utilizan grasas para proporcionar deslizamiento y humedad residual. Los exfoliantes a base de agua se basan en humectantes y tensioactivos para proporcionar un acabado más limpio. Comprender la distinción previene la acumulación de residuos o la sequedad excesiva.
- Prepara la superficie. Comienza con la piel húmeda y tibia. Evita aplicar exfoliantes sobre superficies completamente secas, ya que la fricción puede ser demasiado intensa. Usa agua tibia para ablandar la capa externa antes de la aplicación.
- Selecciona la base. Elige un exfoliante a base de aceite si tu piel se siente tirante o deshidratada. Elige un exfoliante en gel a base de agua si prefieres una sensación sin residuos o si tienes piel grasa. La base debe coincidir con tus necesidades estacionales actuales.
- Aplica con presión. Distribuye una cantidad de producto del tamaño de una palma sobre las extremidades con movimientos circulares y amplios. Usa una presión ligera. Deja que la base actúe como amortiguador entre las partículas abrasivas y la piel.
- Enjuaga a fondo. Enjuaga con agua tibia hasta que las partículas abrasivas se eliminen por completo. Si usas un exfoliante a base de aceite, asegúrate de que no queden residuos grasos en el suelo o en la piel. Para los exfoliantes a base de agua, asegúrate de que se elimine toda la pegajosidad gelatinosa.
- Seca y sella. Seca la piel con una toalla limpia en lugar de frotar. Aplica una crema hidratante ligera si has usado un exfoliante a base de agua. Si has usado un exfoliante a base de aceite, la piel puede estar suficientemente hidratada.
El vehículo es tan importante como el grano.