La forma correcta de exfoliar antes del autobronceado

La absorción uniforme del color depende completamente del estado de la epidermis. Una superficie con textura irregular o residuos de producto restantes hará que el pigmento se asiente de manera desigual, lo que resultará en un acabado rayado.

Decidir entre un exfoliante líquido a base de AHA y un exfoliante físico es una cuestión de densidad de la textura de la piel. Ambos métodos cumplen el mismo propósito de eliminar las células muertas, pero funcionan con diferentes niveles de intensidad.

  1. Evalúa la textura de tu piel. Examina las áreas propensas a la sequedad, como codos, rodillas y tobillos. Si la piel se siente áspera o tiene escamas visibles, es necesario un exfoliante físico. Si la piel está relativamente suave, bastará un líquido suave con AHA.
  2. Aplica tu exfoliante elegido. Para la exfoliación física, usa un guante húmedo para masajear la piel con movimientos circulares. Para la exfoliación química, aplica el líquido AHA con un disco de algodón para asegurar una cobertura completa. Evita la presión excesiva durante esta etapa.
  3. Enjuaga y seca dando palmaditas. Elimina a fondo todo rastro de partículas del exfoliante físico o solución ácida residual con agua tibia. Seca la piel por completo dando palmaditas con una toalla suave. Asegúrate de que no queden zonas húmedas antes de pasar al paso del bronceado.
  4. Neutraliza y prepara. Espera diez minutos para que la piel vuelva a su nivel de pH natural. Aplica una capa muy fina de loción no a base de aceite en las articulaciones excepcionalmente secas para que actúen como barrera. Ahora estás preparado para una aplicación uniforme del bronceado.
La consistencia en la preparación produce el único resultado fiable.