Logra que el colorete en crema dure todo el día sin desvanecerse
El colorete en crema migra o se desvanece porque carece del agarre de una base estable y se oxida al exponerse al aire y al sebo a lo largo del día. El producto en sí no es el problema. Un pómulo desnudo o una superficie de prebase demasiado resbaladiza hace que el color se deslice o se deshaga a mediodía. La solución es triple: preparar la piel con una prebase adecuada, aplicar el colorete sobre una base húmeda o pegajosa y sellar el color con polvos.
Este método funciona para todos los tipos y subtonos de piel. La piel clara lee el colorete en crema como una mancha sutil; la piel más oscura puede necesitar una mano más firme o una fórmula más pigmentada. La técnica sigue siendo idéntica. Notarás la diferencia en la intensidad del color y la durabilidad desde la primera aplicación.
- Prepara los pómulos con una prebase mate o satinada. Aplica una pequeña cantidad de prebase facial en las manzanas de las mejillas y la parte superior de los pómulos. Usa una prebase formulada para la durabilidad, no para la hidratación. Los acabados mate y satinado se adhieren mejor a los productos en crema que las fórmulas luminosas o brillantes. Presiona la prebase con la yema del dedo en lugar de frotar, para crear una base ligeramente pegajosa. Espera quince segundos para que la prebase se asiente y quede seca al tacto.
- Humedece tu aplicador de colorete con un spray fijador. Vierte una pequeña cantidad de spray fijador sobre un pincel limpio o una esponja aplicadora. Un aplicador húmedo recoge menos producto y lo deposita de manera más uniforme que uno seco. La humedad también activa la fórmula en crema, ayudando a que el pigmento se adhiera a la prebase. Este paso evita una aplicación excesiva y un color irregular. Deja que el spray se seque durante tres segundos antes de tocar la fórmula del colorete.
- Aplica el colorete con un movimiento de punteado. Coge una pequeña cantidad de colorete en crema en la punta de tu pincel húmedo. Aplícalo en la manzana de la mejilla usando un movimiento de punteado: presiona el pincel hacia abajo y levántalo repetidamente en lugar de deslizarlo. El punteado asegura un depósito uniforme de pigmento y previene las rayas. Construye el color gradualmente con dos o tres aplicaciones en lugar de una capa gruesa. Trabaja hacia arriba, hacia el pómulo y la sien.
- Fija el colorete con polvos translúcidos. Espera treinta segundos a que el colorete se seque un poco. Con mano ligera y un pincel de polvos suelto, aplica una capa fina de polvos translúcidos sobre el área del colorete. Los polvos crean una capa protectora que previene la oxidación y reduce la migración. Usa solo la cantidad de polvos necesaria; demasiados apagan el colorete. Una mano ligera preserva el acabado cremoso mientras ancla el color a la piel.
- Sella el color con un último spray fijador. Rocía ligeramente todo el rostro con spray fijador para sellar todas las capas en su lugar. El spray crea una película fina que mantiene el color del colorete estable durante todo el día. Usa una mano ligera y uniforme para evitar saturar demasiado la piel. Deja que el spray se seque por completo antes de tocarte la cara o aplicar otros productos.
El colorete en crema se mantiene en su sitio cuando se aplica sobre una base preparada y ligeramente húmeda y se fija con polvos.