La mecánica de las arrugas del corrector

La migración del corrector ocurre cuando el pigmento se asienta en las líneas finas del hueso orbital. Este movimiento rara vez es resultado del producto en sí, sino más bien de una interacción entre la hidratación superficial y la cantidad de fórmula aplicada. Al ajustar tu preparación y técnica, puedes minimizar el desplazamiento del producto a lo largo del día.

El objetivo es crear una capa fina y anclada que se mueva con la piel en lugar de contra ella. Esto requiere paciencia durante el proceso de aplicación y un enfoque mesurado en el volumen del producto.

  1. Prepara la piel. Aplica una crema hidratante ligera a base de agua en el área orbital. Deja que la crema se absorba por completo durante al menos dos minutos antes de aplicar maquillaje. El exceso de crema que permanezca en la superficie desestabilizará el corrector y fomentará el movimiento.
  2. Aplica una cantidad mínima. Coloca tres pequeños puntos de corrector en la esquina interior y el centro de la zona debajo de los ojos. Evita cubrir toda el área hasta la línea de las pestañas inferiores, ya que es donde los pliegues de la piel son más frecuentes. Menos es siempre más cuando se trata de controlar las arrugas.
  3. Difumina con un movimiento de golpecitos. Usa una esponja húmeda o tu dedo anular para presionar el producto sobre la piel. Utiliza un movimiento vertical de golpecitos en lugar de arrastrar el producto horizontalmente sobre la superficie. Asegúrate de que los bordes se difuminen sin problemas con la piel circundante.
  4. Fija con polvo mínimo. Carga un pincel pequeño y esponjoso con polvo translúcido fijador y retira el exceso. Pásalo suavemente sobre el corrector. No hagas 'baking' ni apliques una capa gruesa, ya que esto extrae la humedad de la piel y hace que el corrector parezca seco.
  5. Comprobación final. Mírate en un espejo e inspecciona el área en busca de exceso de producto acumulado en las líneas. Si ves que se está formando una pequeña arruga, elimínala inmediatamente con un dedo limpio antes de que el polvo fijador la fije en su lugar.
Una capa fina y anclada es la única defensa contra el movimiento a lo largo del día.