Consigue un acabado de colorete luminoso

Un acabado luminoso se basa en la manipulación de la textura y la luz. A diferencia de las fórmulas en polvo que absorben la humedad, los productos a base de crema se asientan sobre la piel para proporcionar un aspecto translúcido e hidratado.

El objetivo es integrar el color en la piel en lugar de aplicarlo en capas. Esto requiere técnicas de aplicación específicas que prioricen el difuminado sobre la intensidad.

Sigue estos pasos para conseguir una tez fresca y de aspecto saludable utilizando emolientes.

  1. Prepara el lienzo. Empieza con la piel limpia e hidratada. Asegúrate de que tu hidratante de día se haya absorbido por completo en la superficie antes de aplicar cualquier maquillaje. Si la piel está demasiado húmeda, el pigmento se deslizará; si está demasiado seca, se adherirá a parches.
  2. Coloca el producto. Calienta una pequeña cantidad de colorete en crema en el dorso de tu mano. Usando las yemas de tus dedos, deposita el pigmento en los pómulos. Comienza con una capa ligera, ya que es más fácil añadir intensidad que quitar el exceso.
  3. Difumina los bordes. Utiliza una brocha sintética suave y densa o las yemas de los dedos limpias para difuminar los bordes del color hacia la línea del cabello. Asegúrate de que no haya líneas duras visibles. La transición del pigmento a la piel desnuda debe ser fluida.
  4. Fija la luminosidad. Evita usar polvos translúcidos sobre el colorete, ya que esto matificará el acabado. Si los bordes requieren un mayor suavizado, aplica una cantidad mínima de bálsamo facial transparente sobre los puntos altos de las mejillas para realzar el efecto luminoso.
El objetivo de un acabado luminoso es imitar la reflexión natural de la piel.