El subtono que suma años a tu aspecto

La mayoría de los problemas de cutis provienen de una mala comprensión de la teoría del color. Cuando aplicas una base de maquillaje de tono cálido sobre piel de tono frío, el producto se asienta en la superficie como una máscara artificial teñida de naranja. Esta desconexión obliga al ojo a percibir la piel como envejecida, ya que interrumpe la luminosidad natural de tus rasgos.

Corregir esto requiere un cambio en la forma en que evalúas el pigmento. Debes aprender a identificar el matiz subyacente de tu piel en lugar de centrarte en el enrojecimiento superficial o el bronceado.

  1. Analiza tus venas con luz natural. Limpia tu piel de todos los productos y busca una fuente de luz natural indirecta. Observa las venas de la parte interior de tu muñeca. Si parecen azules o moradas, tu piel es fría. Si parecen verdes o aceitunadas, tu piel es cálida.
  2. Realiza la prueba de las muestras. Aplica tres muestras de base de maquillaje en una línea vertical a lo largo de la línea de la mandíbula. Una debe ser neutra, una con base rosada y otra ligeramente amarilla. Asegúrate de que las muestras cubran desde la mandíbula hasta el cuello. Espera tres minutos a que el pigmento se asiente.
  3. Elimina el pigmento cálido. Descarta cualquier base de maquillaje que muestre un tono amarillo o dorado distintivo en tu piel. Una tez de tono frío requiere una base de maquillaje que se incline hacia pigmentos rosados o de base azul. Si el producto hace que tu piel parezca apagada, contiene demasiado naranja.
  4. Incorpora un corrector de color. Si tienes una base de maquillaje que está casi bien pero ligeramente equivocada, añade una gota de corrector de color lila o lavanda. Esto neutraliza los tonos amarillos inherentes a los productos mal combinados. Mezcla una pequeña cantidad en el dorso de la mano antes de la aplicación.
  5. Fija y observa. Aplica tu tono elegido con una esponja húmeda para aligerar el pigmento. Presiona el producto sobre la piel en lugar de frotarlo. Concéntrate en la periferia del rostro, donde la diferencia entre la piel y el producto es más visible.
La base cálida en la piel fría obliga al ojo a ver la textura, no el tono.