La secuencia correcta para definir los ojos

El orden en que apliques el maquillaje de ojos y el corrector determina la claridad de tu look final. Abordar la zona debajo de los ojos después del trabajo en los párpados evita que la caída enturbie tu trabajo. Siguiendo una secuencia rígida, te aseguras de que la colocación del producto sea deliberada y limpia.

Esta guía se centra en la aplicación mecánica del color y el corrector para enmarcar el ojo sin saturar la textura de la piel. Mantén una presión constante y concéntrate en capas finas para lograr el efecto deseado.

  1. Prepara el lienzo. Limpia el área alrededor de los ojos para asegurarte de que no queden residuos de grasa. Usa una crema hidratante ligera si la piel está seca, dejándola actuar durante un minuto completo antes de tocar el área. Esto evita que el producto se deslice o migre a lo largo del día.
  2. Aplica primero el color de ojos. Completa el trabajo de sombras y delineador antes de tocar la zona debajo de los ojos. La caída del pigmento es inevitable; limpiar la piel debajo de los ojos después de terminar el párpado asegura una transición nítida entre el look de ojos y la mejilla. Mantén tu trabajo en el párpado contenido en el párpado móvil y el hueso orbital.
  3. Limpia la caída. Usa un bastoncillo de algodón seco o una brocha limpia y esponjosa para barrer suavemente cualquier polvo suelto que haya caído debajo del ojo. No frotes la piel con fuerza, ya que esto causa enrojecimiento y altera la superficie. Un ligero movimiento de pellizco es suficiente para la eliminación.
  4. Aplica el corrector. Aplica una pequeña cantidad de corrector a lo largo de la parte más profunda de la sombra debajo de los ojos. Usa una esponja húmeda para dar toquecitos al producto en la piel, moviéndote desde la esquina interior hacia la esquina exterior. Mantén la capa fina para evitar que se asiente en las líneas naturales.
  5. Fija con polvos ligeros. Usa polvos fijadores translúcidos para asentar el corrector en su lugar. Aplica solo donde esté el corrector, usando una brocha pequeña. Evita la aplicación pesada en toda la mejilla, ya que puede hacer que la piel parezca seca o apagada.
El orden dicta la claridad final del ojo. Pigmento primero, corrección después.