El arte del peine para pestañas

La mayoría de las formulaciones de máscara contienen ceras y pigmentos diseñados para dar volumen, lo que a menudo resulta en grumos no deseados en la raíz o la punta de la pestaña. Si bien un cepillo espiral estándar es suficiente para la aplicación inicial, un peine metálico para pestañas proporciona la precisión mecánica necesaria para separar las pestañas que se han adherido entre sí. Usar la técnica correcta asegura la definición manteniendo la integridad estructural de la curvatura de las pestañas.

Esta herramienta es más efectiva cuando se usa inmediatamente después de aplicar la máscara, mientras el producto permanece maleable. Dominar el ángulo y la presión del peine permite un acabado pulido y abanicado que imita los resultados de una aplicación profesional.

  1. Aplica tu primera capa. Aplica una sola capa de máscara comenzando desde la base de las pestañas, moviendo el aplicador ligeramente antes de llevarlo hasta las puntas. Trabaja un ojo a la vez para asegurar que el producto no se seque por completo antes de coger el peine. Si la máscara se seca, al peine le costará moverse entre las pestañas sin causar rotura.
  2. Posiciona el peine metálico. Sosteniendo el peine metálico para pestañas en paralelo a tu ojo, alinea las púas con la línea de tus pestañas. Asegúrate de que el lado convexo de la curva mire hacia afuera de tu párpado. Es vital colocar el peine lo más cerca posible de la base de las pestañas para atrapar los grumos donde se forman con más frecuencia.
  3. Peina con precisión. Con un suave movimiento ascendente y hacia afuera, desliza el peine por las pestañas. Si encuentras resistencia, no tires con fuerza. En su lugar, mueve suavemente el peine de un lado a otro para deshacer la máscara endurecida, y luego reanuda el movimiento ascendente. Mantén un movimiento constante y fluido para evitar enganchar y tirar de pelos individuales.
  4. Limpia la herramienta inmediatamente. Una vez que hayas terminado de separar las pestañas, limpia las púas metálicas del peine con un pañuelo limpio o una toalla de papel húmeda. La máscara seca es difícil de quitar después y puede albergar residuos. Asegurarse de que la herramienta esté limpia en cada uso evita que el producto antiguo se transfiera a las capas frescas durante la próxima aplicación.
La eficiencia en el cuidado de las pestañas depende del momento de tus pasadas con el cepillo, no de la cantidad de producto utilizado.