Cremas de ceramida vs. Sérums de ceramida

Las ceramidas son moléculas lipídicas esenciales para la integridad estructural de la capa externa de la piel. Al integrarlas en una rutina, la consideración principal es el vehículo de entrega. Los sérums ofrecen una aplicación fina y de baja viscosidad, mientras que las cremas utilizan una matriz lipídica más pesada para proporcionar una sensación de barrera diferente.

Seleccionar la consistencia adecuada depende de tu orden de aplicación y del acabado deseado. Ninguna es inherentemente superior; más bien, cumplen funciones distintas en el mantenimiento y la retención de la humedad.

  1. Limpia la superficie. Comienza con un limpiador suave que no haga espuma para eliminar los residuos. Seca la piel con toques hasta que esté ligeramente húmeda. Una superficie húmeda facilita una distribución más uniforme de tu producto de ceramida elegido.
  2. Selecciona y aplica el sérum. Si utilizas un sérum, dispensa tres gotas sobre las yemas de los dedos. Presiona el producto directamente sobre la piel en lugar de frotarlo en círculos. Deja que el líquido se absorba durante al menos sesenta segundos antes de continuar.
  3. Aplica la crema. Toma una cantidad del tamaño de un guisante de la formulación en crema. Emulsiona entre las palmas de las manos para calentar las ceras. Utiliza movimientos suaves y deslizantes para presionar el producto sobre las áreas donde se aplicó el sérum.
  4. Sella y asienta. Si decides usar ambos, asegúrate de que el sérum se haya secado por completo antes de aplicar la crema encima. Espera dos minutos para confirmar que el producto se ha asentado en la piel sin dejar un acabado pegajoso o pesado.
El vehículo que elijas dicta el nivel de oclusión y la sensación inmediata sobre la piel.