La importancia del protector solar como último paso

La secuencia de aplicación de productos a menudo se trata como una preferencia en lugar de una necesidad técnica. Sin embargo, cuando se trata de protector solar, la jerarquía está fijada por diseño. Colocar cualquier sustancia sobre tu FPS crea una interacción física que compromete la integridad de la película protectora que has trabajado para establecer.

Aplicar los productos en el orden incorrecto interrumpe la función prevista del filtro. Para mantener la eficacia de tu protección diaria, trata el protector solar como un sellador final en lugar de un componente sobre el que se aplican otras capas.

  1. Limpiar e hidratar. Comienza con el rostro limpio para eliminar los restos de la noche anterior. Aplica tus sérums a base de agua y tu hidratante ligera. Deja que estos productos se absorban completamente en la piel antes de continuar.
  2. Medir tu FPS. Dispensa la cantidad correcta de protector solar, normalmente dos largos de dedo para el rostro y el cuello. No frotes el producto entre las palmas de las manos, ya que esto inicia el proceso de secado demasiado pronto. Aplica en pequeños puntos por la frente, mejillas, nariz y barbilla.
  3. Aplicar con presión firme. Extiende el producto con movimientos suaves y deslizantes. Comienza en el centro del rostro y avanza hacia la línea del cabello y la mandíbula. Usa una presión firme para asegurar que el filtro se adhiera uniformemente a la superficie de la piel.
  4. El período de secado. Deja que el FPS se fije sin interrupción durante cinco minutos. Durante este tiempo, la fórmula forma una película uniforme que proporciona el nivel de protección indicado. No apliques maquillaje ni polvos durante este intervalo, ya que estos productos arrastrarán la película y crearán huecos en la cobertura.
El protector solar actúa como un techo físico; cualquier cosa que se coloque encima provoca el colapso de la estructura.