La segunda limpieza explicada
La segunda limpieza es el paso correctivo en un ritual nocturno. Mientras que la primera limpieza elimina la suciedad superficial, la segunda limpieza se dirige a la piel en sí. Esto asegura que no queden residuos de aceites, bálsamos o maquillaje.
Ejecutar esto correctamente requiere una transición de la piel seca a la húmeda. Es el límite entre el día y la noche.
- Enjuaga el primer limpiador. Después de masajear tu aceite o bálsamo, enjuágalo con agua tibia. Asegúrate de que tus manos estén limpias antes de pasar al segundo producto. El rostro debe permanecer húmedo.
- Dispensa el producto. Aplica una cantidad del tamaño de un guisante de tu limpiador a base de agua en las yemas de los dedos. Frótalas para crear una ligera espuma si la fórmula lo requiere. Esto distribuye el producto de manera uniforme para una aplicación equilibrada.
- Masajea con intención. Mueve suavemente los dedos en movimientos circulares sobre las mejillas, la frente y la línea de la mandíbula. Concéntrate en las áreas que tuvieron más producto durante el día, como los pliegues de la nariz. La sensación debe ser refrescante y suave, no abrasiva.
- Enjuague final y evaluación. Enjuaga a fondo con agua tibia hasta que no quede ninguna sensación resbaladiza en la piel. Seca el rostro con una toalla limpia y suave. La piel debe sentirse neutra y limpia, no tirante.
La piel limpia debe sentirse neutra y flexible, nunca tirante o irritada.