La forma correcta de aplicar el aceite facial
El aceite facial es frecuentemente mal entendido como una crema hidratante, sin embargo, carece de las propiedades de unión al agua necesarias para hidratar la piel. Cuando se aplica incorrectamente, se queda en la superficie sin aportar beneficios o se queda debajo de los productos a base de agua, creando una barrera física que impide la absorción de la humedad. La aplicación adecuada depende del tiempo y del orden de las operaciones.
Para aquellas con piel seca, el objetivo es sellar hidratantes más ligeros a base de agua. Piensa en el aceite como el último guardián que evita la pérdida de agua transepidérmica mientras duermes.
- Aplica tu hidratante a base de agua. Comienza con el rostro húmedo. Aplica tu crema hidratante o sérum principal mientras la piel aún está ligeramente humedecida por la limpieza. Esta capa proporciona la hidratación real que el aceite eventualmente atrapará contra la superficie de la piel.
- Dispensa el aceite. Coloca dos o tres gotas de aceite en la palma de tu mano. No apliques en exceso, ya que una fina capa es suficiente para actuar como barrera. Exceder esta cantidad solo hará que el producto se asiente sobre la piel sin absorberse.
- Calienta el producto. Frota tus palmas para calentar el aceite. Esto reduce la viscosidad, permitiendo una distribución más uniforme sobre el rostro y el cuello. Calentar también hace que el aceite sea más maleable para una aplicación suave.
- Presiona sobre la piel. Presiona firmemente las palmas contra las mejillas, la frente y la barbilla. No frotes ni tires de la piel. Presionar ayuda a que el aceite cree un sello uniforme sobre la crema hidratante aplicada en el paso uno.
- Comprobación final. Comprueba que el aceite esté distribuido uniformemente. Tu piel debe sentirse suave al tacto en lugar de grasosa o resbaladiza. Si se siente demasiado pesada, retira el exceso con un pañuelo limpio.
El aceite es el cierre final, no la clave de la hidratación.