Cómo elegir el limpiador perfecto según tu tipo de piel

El limpiador correcto limpia sin resecar ni irritar, y depende de si tu piel es grasa, seca, mixta o sensible.

La limpieza es como los cimientos de una casa: invisible cuando está bien hecha, desastrosa cuando falla.

  1. Identifica tu tipo de piel. Observa cómo se siente tu piel una hora después de limpiarla sin aplicar nada. Si está brillosa en toda la cara, es grasa; si se siente tirante o áspera, es seca; si solo la zona T está brillosa, es mixta; si se irrita fácilmente, es sensible.
  2. Elige la textura adecuada. Para piel grasa usa geles o espumas que controlen el exceso de sebo. Para piel seca prefiere aceites limpiadores o lociones cremosas que nutran mientras limpian. Para piel mixta, un gel suave funciona bien en toda la cara.
  3. Busca los ingredientes correctos. Piel grasa necesita ácido salicílico o niacinamida para desobstruir poros. Piel seca se beneficia de ceramidas o glicerina para mantener la hidratación. Piel sensible requiere fórmulas sin fragancia y con ingredientes calmantes como avena coloidal.
  4. Prueba la técnica de doble limpieza. Si usas maquillaje o protector solar, primero retira con un aceite limpiador o agua micelar, después usa tu limpiador habitual. Esto asegura una limpieza completa sin frotar agresivamente.