Cómo conseguir brillo con agua fría al final del lavado

El agua fría al final del lavado sella las cutículas del cabello, creando una superficie lisa que refleja más luz.

  1. Lava y acondiciona con agua tibia. Usa agua tibia para abrir las cutículas y permitir que el champú limpie bien y el acondicionador penetre. La temperatura debe ser cómoda, no caliente.
  2. Enjuaga el acondicionador completamente. Retira todo el acondicionador con agua tibia antes de cambiar la temperatura. Los residuos impiden que el enjuague frío funcione correctamente.
  3. Cambia a agua fría gradualmente. Baja la temperatura progresivamente hasta que esté fría pero tolerable. El cambio brusco puede ser un shock innecesario.
  4. Enjuaga desde raíz a puntas durante 30 segundos. Deja que el agua fría recorra todo el cabello de arriba hacia abajo. Este movimiento ayuda a que las cutículas se alineen en la misma dirección.