Cómo delinear los ojos sin morir en el intento

Empieza con un lápiz suave, traza pequeños puntos y conéctalos desde el centro hacia afuera.

El delineado perfecto no existe y esa es precisamente la gracia: cada ojo tiene su personalidad y forzar simetría absoluta es la forma más rápida de verse artificial.

  1. Prepara el párpado. Aplica una base de sombras o polvo translúcido para que el delineador se adhiera mejor. Un párpado grasoso es el enemigo número uno de un delineado perfecto.
  2. Elige tu herramienta. Para principiantes, un lápiz de ojos suave o un rotulador de punta media son más fáciles de controlar que el delineador líquido. Evita los súper negros al inicio; un marrón oscuro perdona más errores.
  3. Marca puntos guía. Coloca pequeños puntos donde quieres que vaya la línea: uno en el tercio interior, uno en el centro y otro en el tercio exterior. Esto te dará una guía clara para conectar.
  4. Conecta los puntos. Une los puntos con pequeños trazos, trabajando desde el centro hacia afuera. Mantén los ojos ligeramente abiertos para ver cómo queda la línea en tu forma natural del ojo.
  5. Ajusta el grosor. Empieza con una línea fina y ve engrosando gradualmente donde lo necesites. Es más fácil agregar producto que quitarlo.