Cómo aplicar rímel sin que se apelmace

La clave está en limpiar el exceso de producto del aplicador y trabajar en capas finas desde la raíz hacia las puntas.

El rímel perfecto no existe en el tubo sino en la técnica: menos producto, más paciencia.

  1. Limpia el aplicador. Retira el exceso de rímel del cepillo pasándolo por un pañuelo de papel o por el borde del tubo. Un aplicador sobrecargado es la causa principal de grumos.
  2. Empieza desde la raíz. Coloca el cepillo en la base de las pestañas y muévelo en zigzag mientras subes hacia las puntas. Este movimiento distribuye el producto uniformemente y separa cada pestaña.
  3. Aplica en capas delgadas. Es mejor aplicar dos o tres capas finas que una gruesa. Deja que cada capa seque completamente antes de aplicar la siguiente para evitar que se peguen.
  4. Separa con un peine. Si aparecen grumos, usa inmediatamente un peine de pestañas limpio para separarlas mientras el rímel aún está húmedo. No esperes a que se seque.