Cómo elegir la prebase perfecta para tu piel

La prebase correcta depende de tu tipo de piel y el resultado que buscas: hidratante para piel seca, matificante para grasa, y correctora de color para imperfecciones.

Una buena prebase es invisible pero transforma todo lo que viene después; es el equivalente a una buena ropa interior en maquillaje.

  1. Identifica tu tipo de piel. Observa cómo se comporta tu piel a media mañana sin productos. Si está brillante en la zona T, tienes piel mixta; si brilla en toda la cara, es grasa; si se siente tirante, es seca. Esta información determina qué textura de prebase necesitas.
  2. Define tu objetivo principal. Decide si quieres que tu maquillaje dure más, que tu piel se vea más lisa, o que corrija algún problema específico como rojeces o poros. Cada prebase tiene una función principal, y es mejor elegir una que resuelva tu prioridad número uno.
  3. Elige la textura adecuada. Para piel grasa, busca prebases en gel o con base de silicona que controlen el brillo. Para piel seca, elige fórmulas hidratantes con ácido hialurónico. Para piel sensible, evita fragancias y alcoholes.
  4. Prueba la compatibilidad. Aplica un poco en el dorso de la mano y encima un toque de tu base habitual. Si se separa, hace bolitas o cambia de color, no son compatibles. Las bases con agua funcionan mejor con prebases con agua, y las con silicona con prebases de silicona.