Cómo elegir la prebase perfecta para tu piel
La prebase correcta depende de tu tipo de piel y el resultado que buscas: hidratante para piel seca, matificante para grasa, y correctora de color para imperfecciones.
Una buena prebase es invisible pero transforma todo lo que viene después; es el equivalente a una buena ropa interior en maquillaje.
- Identifica tu tipo de piel. Observa cómo se comporta tu piel a media mañana sin productos. Si está brillante en la zona T, tienes piel mixta; si brilla en toda la cara, es grasa; si se siente tirante, es seca. Esta información determina qué textura de prebase necesitas.
- Define tu objetivo principal. Decide si quieres que tu maquillaje dure más, que tu piel se vea más lisa, o que corrija algún problema específico como rojeces o poros. Cada prebase tiene una función principal, y es mejor elegir una que resuelva tu prioridad número uno.
- Elige la textura adecuada. Para piel grasa, busca prebases en gel o con base de silicona que controlen el brillo. Para piel seca, elige fórmulas hidratantes con ácido hialurónico. Para piel sensible, evita fragancias y alcoholes.
- Prueba la compatibilidad. Aplica un poco en el dorso de la mano y encima un toque de tu base habitual. Si se separa, hace bolitas o cambia de color, no son compatibles. Las bases con agua funcionan mejor con prebases con agua, y las con silicona con prebases de silicona.