Contouring para principiantes: domina las sombras

El contouring funciona creando sombras naturales donde el sol no toca tu rostro y resaltando donde sí lo hace.

El contour mal hecho grita desde lejos; bien hecho, nadie nota que lo llevas puesto.

  1. Mapea tu rostro. Observa dónde caen naturalmente las sombras: debajo de los pómulos, en las sienes, a los lados de la nariz y bajo la mandíbula. Estas son tus zonas de contorno. La luz natural es tu mejor maestra aquí.
  2. Elige el tono correcto. Tu producto de contorno debe ser dos tonos más oscuro que tu piel natural, pero del mismo subtono. Si tienes piel fría, mantente en terreno frío. Si eres cálida, igual.
  3. Aplica con moderación. Usa una brocha angular y aplica el producto en movimientos cortos donde mapeaste las sombras. Empieza con poco producto; siempre puedes intensificar después.
  4. Difumina hacia arriba. Con una brocha limpia o esponja húmeda, difumina el contorno hacia las zonas claras de tu rostro. El objetivo es que se vea como una sombra natural, no como una línea.
  5. Ilumina estratégicamente. Aplica un tono más claro que tu piel en el centro de la frente, debajo de los ojos, en el puente de la nariz y en el mentón. Esto completará la ilusión de dimensión.