Dominando los Tres Movimientos
La mayoría del cuidado facial se aplica con fricción innecesaria. Al estandarizar la dirección y la presión de tu aplicación manual, aumentas la eficiencia de tus productos y evitas estirar la piel. Este protocolo de tres movimientos está diseñado para ser realizado durante tu limpieza nocturna o matutina o la aplicación de aceite.
Los movimientos se basan en una presión constante y ascendente para contrarrestar la gravedad. El objetivo es la consistencia en lugar de la intensidad.
- Prepara la superficie. Dispensa tu aceite limpiador o sérum facial en tus palmas. Frota tus manos para calentar el producto uniformemente. Aplica el producto en el rostro con movimientos ligeros y planos con las palmas, comenzando en el centro del rostro y moviéndote hacia afuera.
- El Barrido de la Mandíbula. Coloca tus dedos índice y medio en forma de V en la barbilla. Desliza tus dedos hacia arriba y hacia afuera a lo largo de la línea de la mandíbula hasta la base de las orejas. Mantén una presión firme y constante a lo largo de toda la pasada.
- El Levantamiento del Pómulo. Coloca los nudillos o las palmas planas justo debajo de la manzana de las mejillas, cerca de la nariz. Desliza tus manos en diagonal hacia arriba, hacia las sienes, siguiendo el contorno natural del hueso. Repite este movimiento tres veces para asegurar una cobertura uniforme.
- El Suavizado de la Frente. Coloca las yemas de los dedos en el centro de la frente, justo encima de las cejas. Mueve tus manos horizontalmente hacia la línea del cabello. Usa todo el ancho de tus dedos para aplanar la piel en lugar de presionar profundamente en el músculo.
La técnica es más importante que la densidad del producto cuando se trata del mantenimiento facial manual.