Cómo reparar la barrera cutánea dañada

Simplifica tu rutina a limpiador suave, hidratante reparador y protector solar hasta que tu piel recupere su equilibrio natural.

La barrera dañada es tu piel gritándote que pares de experimentar con ella como si fuera un laboratorio.

  1. Pausa todo lo agresivo. Elimina exfoliantes, retinoides, ácidos y fragancias de tu rutina inmediatamente. Tu piel necesita tiempo para reconstruirse sin irritantes que interrumpan el proceso. Incluso los productos que antes tolerabas bien pueden ser demasiado para una barrera comprometida.
  2. Limpia con cuidado. Usa un limpiador cremoso o aceite limpiador que no haga espuma. La espuma indica sulfatos, que eliminan los lípidos naturales que tu piel está intentando reconstruir. Agua tibia, nunca caliente, y palmaditas suaves para secar.
  3. Hidrata inmediatamente. Aplica tu hidratante sobre piel ligeramente húmeda para sellar la humedad. Busca ingredientes como ceramidas, ácido hialurónico y glicerina que imitan los componentes naturales de la barrera. Reaplica durante el día si sientes tirantez.
  4. Protege religiosamente. El protector solar es innegociable, incluso en interiores. Los rayos UV degradan aún más una barrera ya debilitada y ralentizan la reparación. Elige fórmulas minerales si tu piel está muy sensible.