Baño de pies casero para descansar después de un día pesado
Mezcla sal de Epsom, bicarbonato y aceites esenciales en agua tibia para crear un remojo que relaje músculos y suavice la piel.
- Prepara la base. Llena un recipiente con agua tibia (no caliente) hasta cubrir los tobillos. La temperatura debe ser cómoda al tacto, como un baño relajante.
- Añade los ingredientes activos. Incorpora 2 cucharadas de sal de Epsom y 1 cucharada de bicarbonato de sodio. La sal relaja los músculos mientras el bicarbonato neutraliza olores y suaviza callosidades.
- Personaliza con aromas. Agrega 3-5 gotas de aceite esencial de lavanda o menta. La lavanda calma, la menta refresca y estimula la circulación.
- Remoja y masajea. Sumerge los pies durante 15-20 minutos, moviendo los dedos ocasionalmente. Finaliza con una crema hidratante mientras la piel aún está húmeda.