Baño de pies casero para descansar después de un día pesado

Mezcla sal de Epsom, bicarbonato y aceites esenciales en agua tibia para crear un remojo que relaje músculos y suavice la piel.

  1. Prepara la base. Llena un recipiente con agua tibia (no caliente) hasta cubrir los tobillos. La temperatura debe ser cómoda al tacto, como un baño relajante.
  2. Añade los ingredientes activos. Incorpora 2 cucharadas de sal de Epsom y 1 cucharada de bicarbonato de sodio. La sal relaja los músculos mientras el bicarbonato neutraliza olores y suaviza callosidades.
  3. Personaliza con aromas. Agrega 3-5 gotas de aceite esencial de lavanda o menta. La lavanda calma, la menta refresca y estimula la circulación.
  4. Remoja y masajea. Sumerge los pies durante 15-20 minutos, moviendo los dedos ocasionalmente. Finaliza con una crema hidratante mientras la piel aún está húmeda.