Limpiador casero de avena para pieles sensibles

Mezcla avena molida con agua tibia hasta formar una pasta suave que limpia sin irritar.

  1. Prepara la avena. Muele media taza de avena natural hasta obtener un polvo fino en una licuadora o procesador. La textura debe ser como harina, sin grumos que puedan raspar la piel.
  2. Forma la pasta. Mezcla dos cucharadas de avena molida con agua tibia de a poco hasta crear una pasta cremosa. Debe tener consistencia de yogur espeso para que se adhiera a la piel sin escurrirse.
  3. Aplica con suavidad. Masajea la pasta en el rostro húmedo con movimientos circulares muy suaves durante 30 segundos. Evita el área de los ojos y no frotes fuerte.
  4. Enjuaga completamente. Retira con agua tibia asegurándote de que no queden residuos de avena. Termina con agua fría para cerrar los poros y seca dando toques suaves.