Cómo dejar de tocarte la cara durante el día

Mantén las manos ocupadas y crea barreras físicas que te recuerden evitar el contacto facial.

Es un hábito inconsciente que arruina el mejor skincare del mundo, pero se rompe más fácil de lo que piensas si realmente quieres.

  1. Identifica tus disparadores. Observa cuándo te tocas más la cara: ¿cuando estás concentrada, aburrida o estresada? La mayoría lo hacemos al pensar o cuando algo nos pica. Reconocer el patrón es el primer paso para romperlo.
  2. Crea barreras físicas. Usa anillos que te molesten un poco o esmalte húmedo que te recuerde no tocar nada. Si trabajas en computadora, mantén las manos en el teclado o con una pelota antiestrés.
  3. Cambia tu rutina de piel. Aplica un sérum o crema con textura que notes al tacto durante las primeras horas del día. Te recordará que tu cara está 'protegida' y no debes tocarla.
  4. Redirige el impulso. Cuando sientas ganas de tocarte la cara, toca tu cuello, hombros o frota las manos entre sí. Es menos problemático para la piel y satisface la necesidad táctil.