Cómo incorporar miel en tu rutina de cuidado facial

La miel actúa como humectante natural y limpiador suave que puedes usar directamente sobre la piel limpia 2-3 veces por semana.

  1. Prepara tu piel. Limpia tu rostro con tu limpiador habitual y sécalo suavemente. La miel se adhiere mejor a la piel ligeramente húmeda, así que deja un poco de humedad residual.
  2. Aplica la miel cruda. Usa miel cruda sin procesar, preferiblemente manuka o de flores silvestres. Aplica una capa delgada con las yemas de los dedos, evitando el contorno de los ojos.
  3. Deja actuar. Mantén la miel sobre tu piel entre 10 y 20 minutos. Puedes hacer movimientos circulares suaves para exfoliar levemente durante los últimos minutos.
  4. Retira con agua tibia. Enjuaga con agua tibia hasta eliminar completamente los residuos. Termina con tu humectante habitual para sellar la hidratación que proporcionó la miel.