Cómo conseguir la piel miel: el glow dorado perfecto

La piel miel se logra combinando hidratación profunda, iluminador dorado sutil y productos que potencien tu tono natural cálido.

La piel miel se trata de parecer que acabas de volver de vacaciones todo el año, no de parecer un highlighter andante.

  1. Prepara la base con hidratación intensa. Aplica un sérum hidratante seguido de una crema nutritiva con textura ligeramente oleosa. La piel miel necesita esa luminosidad que solo viene de estar profundamente hidratada, no seca o mate.
  2. Mezcla iluminador líquido con tu base. Añade una gota de iluminador dorado o champagne a tu base de maquillaje antes de aplicar. Esto crea ese resplandor interno característico sin que se vea artificial o excesivo.
  3. Aplica iluminador en puntos estratégicos. Usa un iluminador en polvo dorado en pómulos, puente nasal, arco de cupido y barbilla. La clave está en difuminar bien para que parezca tu propia piel radiante, no maquillaje.
  4. Sella con aceite facial o bruma hidratante. Termina con unas gotas de aceite facial o una bruma hidratante para fijar ese acabado jugoso. Esto mantiene la luminosidad durante horas sin que se vea graso.